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23 de abril de 2017

El final de una experiencia, la continuación de un camino

Concluye la 16ª edición del Programa VOLIN, que durante el año 2016 llevó a nuestros voluntarios y voluntarias a Perú, Ecuador, Bolivia y Guatemala.

El pasado mes de mayo 34 personas comenzaron con ilusión un proceso que las llevaría a formar parte de un programa consolidado de voluntariado internacional, Volin, en su decimoséptima edición.

Después de una formación de tres días las voluntarias y el voluntario que este año han participado en el programa, acompañados por el personal de Enfermeras Para el Mundo empezaron con todos los trámites y gestiones necesarios para su incorporación en terreno.

Las primeras voluntarias viajaron en julio a Ecuador y Guatemala y durante los siguientes meses fueron rotando por estos países además de por Bolivia y Perú la totalidad de participantes. Con estancias de uno a dos meses han podido conocer de cerca la realidad socio sanitaria que actualmente viven las poblaciones donde han estado colaborando. Algunos momentos han sido duros, especialmente el frio, la altura o las historias que han conocido de primera mano y que chocan fuertemente con lo que conocemos. Otros, precisamente por este choque cultural a día de hoy aun les hace sonreír. En definitiva un conjunto de vivencias que no dejan a nadie indiferente, que difícilmente se puede olvidar y siempre formará parte de sus vidas.

Por eso, una vez han vuelto a España se realiza un encuentro de evaluación donde las emociones vuelven a revivirse y se transmiten al compartir las experiencias de cada uno. Es uno de los momentos más bonitos y emotivos del programa, donde además todos y todas aprenden algo a través de los compañeros y compañeras y sirve para que Enfermeras Para el Mundo intente mejorar año tras año. 

En este encuentro las enfermeras explican qué ha significado para ellas el programa de Voluntariado Internacional

Paula, Bolivia: “Para mí ha sido la oportunidad de compartir y hacer útiles fuera de mi “zona de confort laboral todos los conocimientos de pediatría que me está dando hacer la residencia. Contrastar las diferentes formas de vida, ver que lo correcto no es lo que nosotros vemos a diario. Ha supuesto riqueza no material, ha supuesto realmente un cambio en mi visión de mi día a día.”

Natalia, Ecuador: “Ha sido una experiencia única y muy reconfortante. Una idea que he tenido en mente mucho tiempo y por fin pude realizar.”

Miriam, Ecuador: “Para mi ha supuesto un sueño cumplido. Un modo de superación tanto de forma personal como profesional. Una experiencia que cambia la visión y la manera de disfrutar la vida, valorando cada mínimo detalle de una forma única”.

También recomienden a las futuras participantes cómo enfrentarse a esta experiencia.

Aurora, Perú: “Que vayan con la mente abierta, dispuestas a sumergirse en otra realidad diferente y a disfrutar de lo que se les ofrezca.”

Ane, Ecuador: “Les recomendaría que no se hicieran expectativas de la experiencia, que intentaran tener la mente completamente abierta para aprender todo lo posible sin dejarse llevar por prejuicios y formas de pensar occidentales. Es una experiencia única que no deja indiferente, y te enseña muchas cosas de ti misma que serían difíciles de conocer de otra manera, así que les recomendaría que estuvieran atentas a todas esas sensaciones que van surgiendo en ellas mismas para así poder hacer un aprendizaje mucho más profundo y duradero.”

Iván, Bolivia: “Ilusión y ganas de estar con los que nos necesitan, ponernos a su disposición y trabajar por un mundo mejor.”

Ahora comienza, o continúa en algunos casos,  un nuevo camino después de todo lo vivido y aprendido. Un camino en el que no están solos porque cada día hay más personas dispuestas a colaborar por conseguir un mundo más justo y solidario. A todos ellos, gracias por acompañar a tantas organizaciones que trabajan por esos mismos ideales. 


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