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26 de junio de 2017

Día Mundial de la Salud

Desde Enfermeras Para el Mundo, para conmemorar este día, hemos pedido a dos de nuestras voluntarias que nos cuenten que es para ellas el Derecho a la Salud, según sus experiencias vividas en Guatemala y Perú.

Como cada año la Organización Mundial de la Salud celebrará el Día Mundial de la Salud el 7 de abril. Esta celebración quiere conmemorar el aniversario de la fundación de la OMS en 1948 y cada año pone de relieve un tema de interés prioritario para la OMS.

En la Declaración Universal de Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas en su Artículo 25 nos dice: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.

“El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”

Por otro lado de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 para el desarrollo Sostenible aprobada en 2015 en una cumbre histórica de Naciones Unidas, los seis primeros están relacionados con la salud y en concreto el objetivo tres hace referencia como garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.

Es cierto que tanto desde la fundación de la OMS como de la Declaración Universal de los Derechos humanos por parte de la ONU se han alcanzados muchos logros a nivel de salud en todo el mundo. La cuestión es que a veces es difícil visualizarlos cuando te encuentras en terreno en un contexto donde parece que estos apenas han aterrizado.

Victoria Tristán y su visión del Derecho a la Salud en Guatemala

La morbilidad y la mortalidad prevenibles relacionadas con el embarazo siguen siendo inaceptablemente altas. La mortalidad materna en Guatemala en 2015 tenía una tasa de 88 / 100.000,  cuando en España esta fue de 5 / 100.000.

La mortalidad infantil en 2014 fue de 23,55 %, en España se encontraba en 3,33 %.

La tasa de natalidad en 2014 fue de 25,46 %, en España ese año fue de 9,98 %

Por otro lado tenemos que el número de personal sanitario que la OMS recomienda por 10.000 habitantes está muy lejos de alcanzar sus recomendaciones.

Quilinco  es la población donde yo realice mi voluntariado, se encuentra en la provincia de Huehuetenango que tiene la mayor tasa de mortalidad materna, también es el área donde la mujer gestante tiene menos acceso a controles prenatales y donde un porcentaje alto de mujeres no pueden acudir a ningún control prenatal, pero estas mujeres tienen derecho a la salud como las mujeres en España. Para complicarlo más, un sector de Quilinco, el cuatro, no tiene en sus casas agua potable. Tienen que acarrear el agua las mujeres y los niñas/os por un camino poco accesible unas 10 veces al día, para poder satisfacer sus necesidades diarias. Solo disponen de un consultorio donde un día al mes acude un profesional de la salud a pasar consulta Pero tienen derecho a la salud, aunque es posible que estas mujeres y niñas y niños, de allí,  solo tengan “derecho a la salud” y que  nosotras y nosotros, las y los de aquí, tengamos “DERECHO A LA SALUD”. 

Sin embargo lo que sí tienen las mujeres de Quilinco es mucho coraje muchas ganas de luchar por conseguir esos Derechos que son Universales, por eso se asocian y trabajan unidas para algún día poder conseguirlos. 

Yo  estoy segura que estas mujeres conseguirán en un futuro las recomendaciones que la OMS hace en torno a la atención prenatal en los ODS.

“La experiencia que tenga una mujer de la atención sanitaria es clave para trasformar la atención prenatal y crear familias y comunidades prósperas”

Aurora Jiménez y su visión sobre el Derecho a la Salud en Perú 

En Perú hay un compromiso institucional frente al derecho a la salud. Sin embargo este derecho, a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos tiempos por la administración, sigue siendo una utopía. La gratuidad y la universalidad del acceso a los servicios de salud no es una realidad, y la administración no consigue acercar los recursos necesarios a las poblaciones más aisladas. La exclusión sanitaria afecta entre el 10 y el 20% de la población. Está exclusión afecta fundamentalmente a la población indígena de áreas rurales. Existen por lo tanto grandes diferencias entre los datos de salud de la población, encontrando por ejemplo una gran diferencia en la esperanza de vida promedio en zonas urbanas y los nacidos en áreas rurales.  Se hace necesario ampliar el sistema, descentralización y que el acceso a los servicios básicos de salud funcione para todos los peruanos.

 


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