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15 de octubre de 2018

Nuevo proyecto financiado por el Cabildo de Gran Canaria

La soberanía alimentaria como vía para erradicar el hambre y la malnutrición de los pueblos indígenas en la Amazonía ecuatoriana

Ecuador reconoce el derecho a la alimentación en su Constitución Política de 2008 como un derecho independiente aplicable a todas las personas. El artículo 13 establece que las personas y colectividades deben tener acceso seguro y permanente a alimentos sanos, suficientes y nutritivos; preferentemente producidos a nivel local y en correspondencia con sus diversas identidades y tradiciones culturales. Uno de los objetivos del Buen Vivir, en tanto que principio constitucional, es precisamente contribuir al derecho que tienen los pueblos para controlar el sistema agroalimentario y sus factores de producción, de tal forma que la agricultura familiar, campesina, indígena, de orientación agroecológica, se desarrollen de forma autónoma y equitativa. Desde este enfoque de soberanía alimentaria se garantiza el derecho humano a la provisión permanente de alimentos sanos, nutritivos, suficientes y culturalmente apropiados.

Sin embargo, la constatación de la progresiva pérdida de semillas autóctonas y conocimientos ancestrales de las comunidades indígenas está teniendo como consecuencia la pérdida de las capacidades de muchas comunidades rurales en el país para frenar el impacto del neoliberalismo sobre el sistema agroalimentario local. Esto se debe, en gran parte a la pérdida de la biodiversidad de los ecosistemas, la pérdida de saberes ancestrales y de sistemas de producción locales, la presión de las multinacionales, el predominio de monocultivos agroindustriales, cambios en las prácticas agrícolas de la población y el control monopólico de las semillas por las empresas. Frente a esto, se impone la necesidad de recuperar la forma de producción tradicional gracias a los saberes de las personas mayores y de las mujeres, como guardianas de tradiciones, y el uso de semillas autóctonas. 

En Taisha, en plena Amazonía ecuatoriana, dentro de la Provincia Morona Santiago, Enfermeras Para el Mundo y Fundación Chankuap están trabajado para mejorar la disponibilidad y el acceso a alimentos de calidad de las familias Achuar y Shuar a través la recuperación y conservación de semillas de fréjol autóctonas. De esta forma, y con la financiación del Cabildo de Gran Canaria, se quiere favorecer la disponibilidad y el acceso sostenible a alimentos de calidad de las familias indígenas y así contribuir al ejercicio del derecho a la alimentación de la población en esta zona.

Problemas de la población Shuar y Achuar identificados en Taisha

  • Alta prevalencia de la mortalidad materna e infantil, pobreza, la indigencia y el analfabetismo. 
  • Desigualdad de género en la atención sanitaria, educación de baja calidad e ingresos de las familias limitados, especialmente en los hogares monomarentales. 
  • Desigualdades en el consumo de alimentos: las mujeres tienen menos posibilidades de conseguir los nutrientes necesarios, así como responder a las exigencias físicas del embarazo y la lactancia. 
  • En la situación de micronutrientes destaca la anemia por deficiencia de hierro en todos los grupos etarios. Deficiencia de vitamina A, problemas de zinc y deficiencia de yodo. 
  • Dieta alimentaria pobre, derivada de la baja diversificación de alimentos

 El fréjol incorpora al menú de las familias un alimento de alto contenido proteico, muy nutritivo y de bajo costo. Además, proporciona al organismo más calorías que los productos de origen vegetal. Es un producto de amplia adaptación en su cultivo y puede desarrollarse en una amplia variedad de tipos de suelo y clima. El cultivo de fréjol juega un rol importante en el manejo sostenible de la agricultura y la alimentación de las comunidades en Morona Santiago, ya que son componentes de los sistemas de producción, la seguridad y soberanía alimentaria nacional y cumplen con un rol económico, ecológico y social. La producción de estas leguminosas genera trabajo, empleo, alimento e ingresos económicos a las familias que trabajan en la tierra.

En el marco de este proyecto se va a trabajar para identificar las comunidades que aún mantienen alguna de las variedades del fréjol nativo para reproducirlas en Taisha. De esta forma, se va a apoyar a la población en todo el proceso de labores culturales (siembra, selección de la semilla, manejo del cultivo, fertilización, cosecha y post cosecha) para favorecer el acceso de 100 familias a este alimento y contribuir así a mejorar la situación nutricional de sus integrantes. 


Entidad auditada y tranparente
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