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15 de octubre de 2018

El reto de trabajar por los derechos sexuales y reproductivos en Marruecos

El objetivo de esta iniciativa es contribuir a los derechos sexuales y reproductivos de la población.

En Enfermeras Para el Mundo lleva más de una década trabajando por el derecho a la salud de las mujeres en Marruecos, y en concreto por los derechos sexuales y reproductivos. Este ámbito de intervención se presenta como un escenario lleno de subjetividades donde continuamente aparecen nuevos riesgos y contradicciones, pero también retos.

Uno de esos retos se encuentra en Berkane, en la región oriental de Marruecos, una zona eminentemente rural donde el 43,8% de mujeres no está alfabetizada, y el 75,2% trabaja como jornalera en el campo, en condiciones de precariedad e inseguridad laboral. En esta provincia más del 30% de mujeres no tiene acceso a consulta prenatal y el 50% da a luz sin supervisión médica, además, la práctica de los matrimonios precoces va en aumento cada año, al igual que el número de embarazos no deseados. Es en esta zona donde Enfermeras Para el Mundo ha puesto su mirada ante la flagrante vulneración de derechos de la población.

Casi 2.000 mujeres accederán

a las caravanas sanitarias

 Así, el pasado mes de marzo Enfermeras Para el Mundo ha comenzado un nuevo proyecto en esta zona. El objetivo es contribuir a los derechos sexuales y reproductivos de la población y a un mayor ejercicio de los bienes y servicios necesarios para lograr el más alto nivel de salud de las personas. Con el apoyo de la Comunidad de Madrid y en partenariado con la Asociación Marroquí de Planificación Familiar-Sección del Oriental, se van a llevar a cabo varias intervenciones en materia mejora del acceso de la población a los servicios de salud, refuerzo de capacidades profesionales para mejorar la atención en este ámbito y fomentar la participación real y efectiva de las mujeres en la gestión de los asuntos de la comunidad para favorecer la integración de estos derechos en los planes de desarrollo de sus comunidades.

Esta nueva iniciativa permitirá beneficiar a 1.746 mujeres y 941 hombres de edades comprendidas entre los 15 y los 59 años, lo que supone el 2,5% de la población del área rural de Berkane. Además, se va a trabajar con la población joven de las organizaciones de la sociedad civil, profesionales de salud de las especialidades de medicina general y medicina de trabajo y mujeres representantes de los movimientos políticos y sociales a nivel regional.  

La consideración de los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos es el resultado de una larga lucha emprendida por el movimiento de mujeres en el ámbito internacional. Estos derechos se basan en el reconocimiento de la autonomía y libertad de las personas para tomar sus propias decisiones, voluntarias, libres e informadas respecto a la sexualidad y la reproducción para garantizar el desarrollo libre, sano, seguro y satisfactorio de su vida sexual y reproductiva, sin discriminación, riesgo, coacción y violencia.

La atención sanitaria tiene que ser

aceptada por la población

 Bajo el lema de “lo personal es político”, problemas como la exposición a infecciones de transmisión sexual, la práctica de los abortos en condiciones inseguras, la situación de violencia que viven las mujeres o la falta de autodeterminación en materia de reproducción se han ido visibilizado como problemas de orden público.

En el caso de Marruecos, a pesar del reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos y de su progresiva integración en las políticas públicas, su práctica se encuentra fuertemente limitada para muchas personas, especialmente para las mujeres. No basta con que los países reconozcan este derecho, es necesario que los servicios públicos de salud se encuentren disponibles para la población, que tanto hombres como mujeres (y menores) puedan acceder a ellos, que cumplan con los estándares de calidad internacionales, que perduren en el tiempo y que este tipo de atención sea aceptada por las personas usuarias.

Deben privilegiarse tecnologías apropiadas y los servicios deben ser atendidos por personal con la formación adecuada, respetando las costumbres de lugar, siempre y cuando estas no vulneren ningún derecho, y la cultura de la población.

Para contribuir a mejorar esta situación, las actividades que se van a desarrollar a lo largo de los 12 meses de duración del proyecto se dirigirán principalmente a la organización de caravanas sanitarias en las zonas rurales para atender las necesidades de la población, la realización de formaciones en este ámbito para profesionales de salud, sensibilización a responsables de las fábricas de alimentación de la zona y dueños de las tierras donde trabajan las mujeres, con el objetivo de prevenir problemas de salud, o la movilización de mujeres influyentes en la política regional para hacer incidencia para fortalecer estos derechos de la población.


Entidad auditada y tranparente
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