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19 de agosto de 2019

Enfermería y Voluntariado Internacional

Encuentro de evaluación de las participantes VOLIN 2018

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El programa de Voluntariado Internacional de Enfermeras Para el Mundo (EPM) de 2018 ha puesto su punto y final. Más de 20 enfermeras voluntarias se han dado cita en el encuentro anual de evaluación, una reunión que tiene como objetivo poner en común las diferentes experiencias de las voluntarias que han participado en el programa. “Este encuentro les sirve como un espacio para compartir experiencias, contar y vaciar lo que traen. Además para nosotras, como organización, es un feedback de la experiencia para mejorar en las próximas ediciones”, explica Gema Monteagudo, coordinadora del programa VOLIN de Enfermeras Para el Mundo. A través de talleres, las voluntarias cuentan qué es lo que han vivido y qué han aprendido de esta experiencia. Para la gran mayoría la conclusión es común: el voluntariado internacional ha cambiado sus vidas y su forma de ver la profesión. “Trabajábamos en el ámbito escolar, concretamente a nivel de salud escolar”, explica Silvia Izquierdo, una de las enfermeras del programa VOLIN, que ha estado como voluntaria en Ecuador con EPM “trabajo en un hospital en urgencias y en principio mi trabajo no tiene nada que ver con el trabajo que realicé ahí. Desde esta experiencia he podido realizar talleres de niños en Tenerife. Le he dado una vuelta a mi profesión”, confiesa la enfermera. “El último día hicimos un taller organizado por mi compañera y yo, un taller intercultural, nos metimos en su cultura, la cultura shuar. Fue súper bonito: nos vestimos con su ropa tradicional e hicimos que compartieran experiencias que normalmente no suelen compartir porque a veces se sienten avergonzados de su propia cultura”, concreta Silvia Izquierdo.

Aprendizaje

Todos los participantes consideran que esta experiencia ha sido un aprendizaje en todos los sentidos, no sólo a nivel profesional, ya que consideran que también les ha hecho crecer como personas. “Yo he descubierto que la cultura y la sociedad influyen mucho en cómo se percibe la salud, cómo se maneja y nosotros como profesionales tenemos que intervenir atendiendo a los puntos importantes para actuar”, relata Francisco Cabeza, enfermero voluntario con EPM en Guatemala. Explica que en Guatemala se tiene “banalizada la salud, no echan cuenta a cosas tan importantes como puede ser la tensión”, concreta.

Así lo considera también Irene de Frutos, enfermera voluntaria en Bolivia que relata que esta experiencia ha sido muy buena tanto personal como profesionalmente: “profesionalmente me he dado cuenta de que estamos acostumbrados a trabajar con muchos medios y material con dinero y te das cuenta de que sin nada puedes hacer un montón de cosas. Personalmente me ha cambiado la vida, a la hora de evaluar mis problemas y de ver por qué hacen lo que hacen, juzgamos muchas veces sin saber y hasta que no lo ves no te das cuentas de que las cosas son así por una razón”, confiesa Irene de Frutos.

El ya veterano programa de Enfermeras Para el Mundo cumple 20 años este 2019. Con dos décadas de experiencia en un programa en el que anualmente participan más de 20 enfermeras de toda España en EPM se siguen planteando nuevos retos, “nos encantaría, aunque sabemos que es difícil por el trabajo de las voluntarias con turnos y horarios complicados, aumentar la formación previa”, confiesa Gema Monteagudo.  La preparación de la siguiente edición ya está en marcha y próximamente se publicará la nueva convocatoria. Todo ello para que, un año más, las voluntarias vuelvan a contestar un rotundo SÍ a la pregunta que siempre hacen al final del programa de Voluntariado Internacional: “¿Repetiríais la experiencia?”.

MARINA VIEIRA.Prensa CGE

 

 

 


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