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15 de octubre de 2019

Trabajando contra la malnutrición en Mauritania

Conoce de cerca la situación de los barrios periféricos de su capital, Nouakchott

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Mauritania, situado en el Magreb árabe y la región árida del Sahel, sufre una crisis alimentaria y nutricional agravada en los últimos años por los efectos de la desertificación como consecuencia del cambio climático, el aumento de precio de los alimentos, las malas cosechas, la elevada tasa de mortalidad del ganado y los desplazamientos de población desde países limítrofes.

El Proyecto

Para contribuir a paliar esta situación, a principios de 2018 Enfermeras Para el Mundo y la ONG mauritana Santé Globale pusieron en marcha el proyecto “Fortalecimiento del Derecho a la Alimentación y reducción de la malnutrición de niños y mujeres embarazadas y lactantes en situación de pobreza extrema en 4 El Miná. Nouakchott” con financiación del Parlamento de Andalucía.  Esta intervención se integra en el Programa de Urgencia para la Lucha Contra la Malnutrición en Mauritania puesto en marcha por el Ministerio de Salud de Mauritania en coordinación con otras organizaciones nacionales e internacionales que trabajan en el país para dar una respuesta global a este grave problema.

El proyecto se desarrolló en 4 barrios periféricos de El Miná, al sur de Nouakchott, la capital mauritana. Un cinturón de chabolas y barracas sin apenas servicios sanitarios, donde malviven más de 30.000 personas en condiciones de pobreza extrema, provenientes de las castas más bajas de la sociedad mauritana, poblaciones rurales que se desplazan del interior del país en la época de mayor escasez de alimentos y población refugiada procedente de Mali.

En Mauritania existen diferentes tipos de dispositivos para paliar la malnutrición: los CRENAM (Centros de Atención de la Malnutrición Moderada), los CRENAS: (Centros de Atención de Malnutrición Aguda) y los CRENI (Centros de Atención a la Malnutrición grave en los hospitales).

Actividades

Durante el proyecto se rehabilitaron, equiparon y pusieron en marcha 2 CRENAM con personal sanitario capacitado para atender a la población con el objetivo de reforzar el sistema de atención a la malnutrición moderada y mejorar la resiliencia de la población más vulnerable.

Se realizaron también 3 campañas para para detectar casos de malnutrición. De los 7.095 niños/as y 655 mujeres analizadas, el 7,5% sufrían diferentes grados de malnutrición, porcentaje por encima de la media de la zona (6,1 %).

En los 2 CRENAM puestos en marcha, se atendió a 401 personas (niños y mujeres embarazadas y lactantes) con tratamientos de entre 4 y 6 semanas de duración. Cabe destacar, como elemento innovador de este proyecto, que la harina de alto valor nutricional utilizada para el tratamiento se elaboró con alimentos accesibles en la zona y de menor coste. Con ello, se pudo tratar a un mayor número de personas que, una vez finalizado el proyecto, podrán seguir consiguiendo los ingredientes y continuar con una alimentación adecuada.

Todas las personas atendidas recibieron además atención sanitaria y se diagnosticaron 200 casos con enfermedades asociadas como diarreas, parasitosis, infecciones respiratorias, etc

Se diagnosticaron 350 casos de niños y niñas con malnutrición severa, que fueron transferidos a los CRENAS y CRENI cercanos.

Otro objetivo principal del proyecto fue sensibilizar en temas de salud y nutrición a las 896 mujeres usuarias de los CRENAM, madres de los niños y niñas tratados y mujeres en tratamiento. Al inicio de dicho tratamiento las mujeres recibieron formación para la elaboración de la papilla nutricional en sus hogares. Semanalmente acudieron a los CRENAM para recibir atención sanitaria y evaluar la adecuada progresión del tratamiento y participaron en talleres sobre prevención de la desnutrición y temas de salud reproductiva, y de cocina, con el objetivo de mejorar la nutrición familiar utilizando alimentos de bajo coste y verduras de temporada.

Paralelamente se llevó a cabo una gran campaña de sensibilización sobre buenos hábitos en nutrición e higiene y salud reproductiva, en la que participaron otras 862 mujeres del barrio y en la que se abordaron temas como la potabilización del agua, el programa de vacunación mauritano para niños y mujeres embarazadas, planificación familiar, erradicación del matrimonio precoz forzado, eliminación de la mutilación genital femenina y los derechos del niño.

Por último, se organizó una jornada de limpieza urbana en la que participaron más de 1.000 voluntarios, con el objetivo de mejorar la salubridad del entorno y la salud comunitaria, durante la que se recogieron 25 toneladas de basura de las calles.

Se han superado con creces los resultados esperados del proyecto, si bien se constata la necesidad de seguir trabajando en este ámbito. Por ello, Enfermeras Para el Mundo, en su compromiso con la cooperación al desarrollo, continuará su labor en el país fortaleciendo a las instituciones públicas sanitarias y a las organizaciones de la sociedad civil con el fin de mejorar las condiciones de salud integral de la población más vulnerable.


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