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20 de octubre de 2017

La Solidaridad de las Mujeres

Un homenaje a las responsables populares de salud en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)

Cada 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y con motivo de esta fecha, Enfermeras para el Mundo (EPM) quiere compartir su experiencia en Santa Cruz de la Sierra - Bolivia con mujeres que voluntariamente trabajan por sus comunidades y por otras mujeres que tienen  dificultades para acceder a los servicios de salud. Desde el año 2005 EPM desarrolla en colaboración con organizaciones locales públicas y privadas no lucrativas, un trabajo continuo que consiste en fortalecer a las comunidades de los barrios marginales de la ciudad para hacer efectiva la atención primaria de salud.  

Santa Cruz es la ciudad de Sudamérica que tiene el mayor índice de crecimiento demográfico (4,3% anual con una población de 1.651.436 habitantes ) y una alta diversidad cultural. Por otro lado, constituye en la actualidad el núcleo de desarrollo económico más importante de Bolivia.
Sin embargo, su razón de mortalidad materna (220 por 100 mil nacidos vivos)  se acerca a la de los municipios más pobres del país y es el primer municipio con mayor incidencia de casos de VIH/SIDA. La rapidez del crecimiento de su población supera ampliamente las inversiones públicas en los sistemas de servicios básicos, entre ellos el de salud. Por ejemplo, la ratio de  de enfermeras por cada 10 mil habitantes es de 0,5.

Siempre la pobreza ataca más severamente a las mujeres, que engrosan las estadísticas de desempleo y subempleo. EPM en su trayectoria en Bolivia con mujeres de los barrios marginales ha constatado la violencia que éstas sufren por cuestión de género. Las mujeres son infravaloradas en sus familias incluso antes de nacer y a lo largo de su vida sus derechos sexuales y reproductivos se vulneran frecuentemente. Valores culturales machistas muy arraigados hacen que las mujeres estén desprotegidas frente al VIH/SIDA, el cáncer de cuello de útero y embarazos no deseados, que suelen ser causa de enfermedad y muerte.

La mujer en Santa Cruz, como en casi toda América Latina, asume trabajos domésticos, productivos y comunitarios, su acceso a recursos para su desarrollo es limitado. Sin embargo, actualmente existe en Bolivia un marco legislativo que, junto a la actividad de los movimientos de mujeres y organizaciones sociales, está impulsando cambios hacia una sociedad más equitativa. Así, la cooperación española en Bolivia apuesta por el desarrollo de las políticas públicas que benefician la equidad de género y el ejercicio de los derechos humanos sin ningún tipo de discriminación.

La Nueva Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia reconoce la salud como un derecho que debe ser garantizado por el Estado al igual que otros derechos.que determinan el “suma qamaña” (vivir bien), “ñandereko” (vida armoniosa), “teko kavi” (vida buena), “ivi maraei” (tierra sin mal) y “qhapaj ñan” (camino o vida noble), en terminología de las diferentes culturas ancestrales del país, que conciben la salud como parte inseparable del bienestar.  En la Constitución se hace un especial énfasis en la equidad de género y el derecho de las mujeres a no sufrir ningún tipo de violencia. Bolivia está implementando desde 2008 un nuevo modelo de salud SAFCI (Salud Familiar, Comunitaria e Intercultural), que se fundamenta en los principios de participación social, integralidad, intersectorialidad e interculturalidad.

En este contexto político, social y económico, Enfermeras para el Mundo trabaja con el Gobierno Municipal de Santa Cruz , los colegios profesionales de Enfermería y Medicina, el sector educativo, organizaciones sociales de base (como juntas vecinales, organizaciones de mujeres, comunidades…) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), para mejorar el acceso a los servicios de salud con calidad técnica y humana, a través del proyecto Santa Cruz Saludable: promocionando la salud para mejora la calidad de vida de la familia y la comunidad.  El proyecto tiene como objetivo fortalecer las acciones de promoción de la salud del sistema  público. Desde el 2009 se están desarrollando actividades en dos redes de salud que comprenden a más de 300.000 habitantes y abarcan 14 centros de primer nivel de atención. 

Una pieza clave en el desarrollo del proyecto han sido  los/as Responsables Populares de Salud (RPS) constituidos en un 98% por mujeres. Las RPS son voluntarias que pertenecen a la  misma comunidad y que en la mayoría de los casos sufren la pobreza y los mismos problemas de acceso a los servicios de salud que tienen sus vecinos.

Estas mujeres se capacitan sobre aspectos sanitarios básicos para trabajar junto con sus comunidades en la identificación de sus problemas de salud y desarrollar acciones de educación y promoción. Son personas dignas de admiración, por su altruismo, su gran compromiso social y por ser mujeres que han iniciado el camino hacia el reconocimiento y cambio de los valores y estructuras que generan la inequidad de género.

A través del proyecto de EPM las RPS se han empoderado y organizado como equipos que analizan la realidad de sus comunidades y proponen soluciones para derribar las barreras culturales y la discriminación que condicionan el acceso a los servicios de salud. Las RPS complementan el trabajo del personal sanitario y participan activamente en la mejora de la cobertura de los programas de salud. Son ejemplos vivos de la solidaridad y la responsabilidad social para revertir la pobreza y las inequidades.
Su papel es determinante en la mejora de las condiciones de salud de sus comunidades.

Que este artículo sea una muestra de admiración y cariño.


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